Razonamiento verbal

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el texto y responda.

    Historia del tiempo

    Hasta hace veinte años se creía que los protones y los neutrones eran partículas «elementales», pero experimentos en los que colisionaban protones con otros protones o con electrones a alta velocidad indicaron que, en realidad, estaban formados por partículas más pequeñas. Estas partículas fueron llamadas quarks por el físico de Caltech, Murray Gell-Mann, que ganó el premio Nobel en 1969 por su trabajo sobre dichas partículas. El origen del nombre es una enigmática cita de James Joyce del Finnegans Wake: "¡Tres quarks para Muster Mark!" [...]

    Existe un cierto número de variedades diferentes de quarks: se cree que hay como mínimo seis flavors [sabores] que llamamos up, down, strange, charmed, bottom y top ["arriba", "abajo", "extraño", "encanto", "fondo" y "cima"]. Cada flavor puede tener uno de los tres posibles "colores", rojo, verde y azul. ([...] los físicos modernos parecen tener unas formas más imaginativas de nombrar a las nuevas partículas y fenómenos, ¡ya no se limitan únicamente al griego!).

    Stephen Hawking

    Según la lectura, ¿cuáles son las partículas más elementales hasta ahora conocidas ?

  • Lea el texto y responda.


    Los murciélagos, ¿héroes o villanos?


    En el siglo XIX y principios del XX, las grandes explotaciones (ranchos, estancias) de bovinos de Argentina, Brasil, México, Perú y Venezuela sufrían la pérdida de animales por una enfermedad que en Brasil llamaban peste das cadeiras, en México derriengue o derrengadera, y con otros nombres en distintos lugares. Los animales afectados por esta enfermedad fatal presentaban signos nerviosos como agitación, parálisis de los miembros posteriores que evolucionaba a parálisis generalizada, dificultad para respirar y deglutir, y respuesta exagerada a estímulos externos como luz, sonido, etcétera.


    Sin embargo, en aquella época no se conocía el origen de esta enfermedad. No fue sino hasta los años treinta del siglo XX que los estudios de investigadores latinoamericanos como Queiros Lima (1934), de Brasil, demostraron fehacientemente que esta enfermedad, que diezma al ganado, no era otra sino la rabia, conocida hace milenios en el antiguo continente, pero que en este caso era transmitida por murciélagos hematófagos, además de perros, lobos o zorros.


    En México, entre 1944 y 1945, el doctor Téllez Girón (1944) demostró que la enfermedad, conocida también en nuestro país con los nombres de huila, tronchado o renguera (dependiendo de la región) era igual a la peste das cadeiras del Brasil, y que correspondía a la rabia ancestral, como había descrito Queiros Lima. ¿Quién iba a decir en aquellas épocas que actualmente, en los albores del siglo XXI, contamos con evidencias de que la rabia tiene su origen precisamente en los murciélagos, y que de ahí pasó a los carnívoros terrestres, los animales que se describieron primero como la raíz de este mal?


    Álvaro Aguilar Setién y Nidia Aréchiga

    ¿Cuál es la explicación de la enfermedad conocida como huila?

  • Identifique el hecho que se infiere a partir de la lectura.

    El universo de la astronomía

    Los griegos, como otros pueblos de la Antigüedad, creían que los cuerpos celestes eran dioses, o al menos que cada uno de ellos estaba rigurosamente controlado por un dios o una diosa. Algunos, es verdad, pusieron en tela de juicio esta opinión: Anaxágoras, en tiempos de Pericles, sostenía que el Sol era una piedra incandescente y que la Luna estaba hecha de tierra. Pero fue enjuiciado por esta opinión y obligado a huir de Atenas. Es discutible que Platón o Aristóteles hayan sido tan racionalistas. Pero, entre los griegos, no fueron los más racionalistas los mejores astrónomos: fueron los pitagóricos, a quienes la superstición les sugirió hipótesis que resultaron buenas.

    Bertrand Russell

  • ENCOMIADO es a DENOSTADO como AGASAJO es a...

  • Identifique la idea secundaria del texto.


    Una de las primeras formas en que el ser humano buscó entender el complejo proceso que llamamos vida, fue recolectar y clasificar especímenes, con el fin de organizar y estudiar la diversidad de los millones de organismos que habitan nuestro planeta. Sabemos, por ejemplo, que las culturas prehispánicas tenían sistemas de clasificación propios muy desarrollados; de hecho hay historiadores que afirman que los mexicas eran capaces de catalogar como diferentes a familias de plantas tan semejantes en apariencia que los autores europeos las distinguieron hasta siglos después.


    En Tenochtitlan hubo espléndidos jardines botánicos, como los de Chapultepec, el Peñón, Atlixco y Oaxtepec. Este último fue el más famoso, porque después de la conquista, se instaló en él un hospital que aprovechaba sus plantas medicinales.


    El conocimiento que nuestros antepasados tuvieron de los animales puede apreciarse en la nomenclatura precisa con la que los designaron y en la fidelidad de las representaciones zoomorfas que hay, por ejemplo, en los códices mayas.